Un mes después

Mi careto el primer día, antes de la primera clase. La emoción me desbordaba mucho, aunque no se note

Hace un par de semanas terminó el primer cuatrimestre del Máster de Profesorado de la Universidad de Sevilla, si es que podemos llamarlo así. Concentrar en un mes de docencia 5 asignaturas diferentes creo que no es la mejor forma de organizar un máster como este. Voy a intentar ser sucinto, pero hay mucho que contar.

La primera semana de noviembre dieron comienzo las clases del MAES. Si no recuerdo mal somos como unas 500 personas cursando este máster sólo en la Universidad de Sevilla. Una pasada. Más aún si pensamos que hay bastante gente que se ha quedado en lista de espera. En algunas especialidades de más de cien personas en la última fase de adjudicación.

En mi clase éramos unas 50 personas. Algo que ha sido positivo es que estos grupos no eran estancos para ciertas especialidades. Es decir, en todas las clases había personas de todas las especialidades. Esto es genial desde la diversidad que existe en el aula. La parte negativa es que no todo el profesorado ha sabido atender a esta diversidad adecuadamente. Eso sí, como profesorado de Secundaria nosotras sí teníamos que tenerlo muy en cuenta para nuestra práctica docente. Intentaremos hacerlo con las pocas herramientas que nos dan. Si por algo se caracteriza el MAES -y de ello intento dar constancia desde el primer momento- es de los saltos que existen entre la práctica profesional y una formación inicial del profesorado que se nota a leguas que está diseñada desde los despachos de la Universidad y no desde los centros de Educación Secundaria.
Hay que añadir ahora que después de un mes de clase intenso y de hacer pandilla, nos separamos. Y esto da algo de pena. Sobre todo si has conseguido hacerte con un grupo bonito y que se entiende, como ha sido mi caso.

Si el mes ha sido intenso no ha sido por la dificultad de las asignaturas. En algunos casos se han quedado a un nivel muy básico. Esto es comprensible si pensamos que el primer día casi toda la clase identificó el término currículum con el documento que se entrega para hacer una entrevista de trabajo.
El hándicap del máster es alto: en poco más de seis meses personas que no han tenido contacto con un aula deben ser capaces de impartir una materia, diseñar una metodología docente o evaluar unos aprendizajes. Si me paro a pensarlo es bien jodido. Si no tuviera cierta experiencia en todo esto andaría muerto de miedo. Eso le ha pasado a muchas compis a lo largo de este primer cuatrimestre.
Imagina que el primer día que llegas a un máster de cuyo contenido no sabes nada -y tal vez esta sea una diferencia fundamental respecto a otros postgrados donde se suele profundizar en un área de conocimiento- y tienes que hacer una comparación entre el desarrollo normativo de una asignatura en el nivel estatal y autonómico, planificar una actividad para trabajar sobre el pensamiento formal con tu alumnado o pensar en cómo el nacimiento de los sistemas educativos se articuló tras la Ilustración y en plena Revolución Industrial y qué implicaciones tiene esto respecto a la formación del alumnado. ¿Mucha tela, no?

Decía que si el mes ha sido intenso no ha sido por la dificultad de las asignaturas. Más bien por la carga de trabajo que el profesorado mandaba para casa. Podríamos entrar ahora en el debate sobre los deberes escolares, pero no es el momento ni el lugar. Sí es cierto que la carga de actividades ha sido muy elevada para el nivel de las asignaturas y que la exigencia al alumnado no se ha correspondido en la mayoría de los casos con lo que ocurría en el aula. Este máster es como hacer 5º de la ESO.

Yo he echado algo de menos un poco de teoría de la Educación, o al menos un recorrido por las corrientes pedagógicas más representativas. Si el MAES es la única formación común que tendremos como profesorado de Secundaria igual habría que incidir en aspectos como este. Más que nada porque luego, a menos de que realmente te interese tu profesión y te llame la atención la Pedagogía, no vas a acercarte a lo que se ha pensado o teorizado en Educación a lo largo del tiempo.

De la misma manera he echado en falta más crítica hacia la normativa educativa actual o hacia determinadas formas de hacer del sistema. En mi clase se ha llegado a decir que es posible que la LOMCE tenga cierta carga ideológica. Cierta carga. Una Ley de Educación de corte neoliberal que lacra aún más al sistema público de enseñanza, que orienta aún más el sistema a la empresa y que recorta las enseñanzas que inciden en el desarrollo del pensamiento hasta límites irrisorios no es posible que tenga una cierta carga ideológica. Es una granada ideológica cuya explosión aún no ha terminado de producirse. Temerosas estamos.

El comentario general sobre el MAES no dejaba de ser que es un mero trámite, que hay que hacerlo y que nadie dice nada bueno de él. Si esto viene ocurriendo de manera repetida… ¿por qué no hay cambios? ¿Por qué no establecen planes de estudio algo más flexibles que permitan articular el máster algo más a demanda de lo que se hace actualmente?

El primer mes de clase ha dado para mucho. Estoy deseando comenzar las clases específicas de mi especialidad. Por cierto, ¿recordáis cuando pensaba presentarme a las oposiciones por Ciencias Sociales? Después de dar vueltas y más vueltas creo que voy a seguir por la Educación Artística. Cuanto más leo, más gusta. Cuánto más me visiono como profesor de esta área, más veo.

Seguiré contando.

 

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