Inclusión y atención a la diversidad

Hoy empiezo las clases. Eso significa que comienzo a escribir desde el día a día en el Máster. Aún me quedaban un par de entradas pendientes sobre algunos aspectos que -al menos a priori- no parecen estar contemplados en la formación inicial para el profesorado que se propone desde la Universidad de Sevilla: asignaturas sobre inclusión educativa y asignaturas sobre evaluación educativa.
Me vais a permitir que esta vez no haga un recorrido comparado entre cómo se aborda esto en diferentes universidades. En el ámbito andaluz sí que hay bastante uniformidad respecto a lo que voy a comentar.
De evaluación educativa -un temazo- hablaré más adelante. Hoy me apetece pensar sobre inclusión en la escuela.

A estas alturas de la película resulta evidente que uno de los retos a los que se enfrentan -o nos enfrentamos, si me permitís- los docentes en el aula es a trabajar con un alumnado muy diverso. Una diversidad que no pasa excluvisamente por la catalagocación que habitualmente se ha hecho desde la Orientación Educativa. Es decir, la diversidad va mucho más allá que pensar en nuestro alumnado como alumnado normalizado y alumnado con una serie de Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE). La diversidad de las chicas y los chicos con los que trabajamos es mucho mayor y debe entenderse desde un posicionamiento mucho más amplio. Creo que es importante pensar en todas las personas que poblamos las aulas -profesorado incluido- como seres diversos y plagados de diferencias. Diferencias que más que ser una losa, tienen que ser algo en lo que apoyarnos para avanzar.

Esto no es fácil. Lo sé. Por eso creo que necesitamos mucha formación en inclusión y diversidad en la escuela.

Centrándonos en la visión más tradicional de diversidad, sabemos que el profesorado de todas las especialidades que tienen docencia en un IES van a trabajar en el aula atendiendo a esa diversidad. Es más, somos nosotras las que estaremos día a día con el alumnado con estas necesidades educativas en el aula, siempre en coordinación con el equipo de orientación del centro. Ojo, en coordinación. Esto quiere decir que tenemos que ser lo suficientemente compententes para hacerlo por nosotras mismas. Si esto es así, ¿cómo es posible que en el Máster de Profesorado solamente la especialidad de Orientación Educativa tenga una asignatura dedicada a la inclusión y al tratamiento de la diversidad en la escuela? ¿Cómo es posible que la única formación común por la que va a pasar todo el profesorado del mañana no exista una asignatura de atención a la diversidad y a generar espacios inclusivos en el aula?
También es interesante resaltar que a lo largo del proceso de oposición para el acceso a una plaza como funcionario público del cuerpo de profesorado, uno de los apartados que se valoran es cómo se lleva a cabo la atención a la diversidad en el aula. ¿Con qué herramientas y fundamentación teórica se supone que tenemos que hacer frente a esto?

Según la normativa actual existen tres niveles de adaptación currícular: no significativa, significativa y muy significativa. La primera de ellas la hace el profesorado de cada asignatura de forma autónoma. Las otras dos requieren una evaluación psicopedagógica previa y derivan en adaptaciones del currículum diversas que tienen como punto más álgido que el alumnado que lo requiera asista a un aula específica. Yo no voy a entrar en qué modelo de escuela creo más inclusivo. Lo que me parece evidente es que un aula específica no es un espacio en el que atender a la diversidad de forma integral. Las escuelas tienen que ser lugares de todas y para todas.

Volviendo a las adaptaciones curriculares no significativas, el profesorado tiene que ser capaz de proponer adaptaciones leves del currículum para adaptarlo a situaciones que así lo requieran. De forma autónoma -sin herramientas y por intuición- me atrevería a soltar si tenemos en cuenta el párrafo anterior. Claro está que contará con el apoyo de la maestra -o el maestro- de Pedagogía Terapéutica y también de la orientadora -o el orientador del centro-. Estos apoyos están genial, pero como profesionales de la Educación deberíamos ser capaces de trabajar con nuestro alumnado y generar aulas en las que todas las personas puedan participar, expresarse, crecer y aprender. Para eso están las escuelas y para eso debería estar el profesorado.

Nos queda un largo camino que recorrer en inclusión. Yo ya estoy buscando fuera lo que parece que no me va a tocar estudiar en la Universidad.


Existen escuelas en la que esto ocurre. Hace un mes y algo participé en Málaga en un curso sobre el Proyecto Roma. Una propuesta educativa con unas bases científicas muy sólidas en las que se niega la necesidad de la Orientación Educativa y la existencia de maestras y maestros de pedagogía terapeútica. El profesorado y el alumnado son los responsables de que cada clase sea un lugar en el que todas las personas pueden crecer juntas y aprendiendo.

 

 

Un comentario en “Inclusión y atención a la diversidad

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