Declaración de intenciones

En esta primera entrada del diario, me gustaría aclarar qué me ha movido a iniciar Diario de un MAES.

Desde hace varios años planea sobre mi mente la posibilidad de realizar este Máster como paso previo al inicio -si todo sale bien- de un camino como profesor en algún centro de Educación Secundaria.

Casi que desde que tengo memoria me ha gustado, casi obsesionado, la Educación. Al acabar Bachiller quise estudiar Magisterio, Educación Social o Pedagogía. A los 18 años, con las ideas menos claras de lo que creía en ese momento, empecé la carrera de Comunicación Audiovisual. Todos los años quería abandonarla y todos los años seguía. Al final me licencié.
A lo largo de la carrera trabajé como monitor de actividades extraescolares, educador a través de una Fundación en los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Sevilla con un grupo de menores e hice voluntariado en Aula Hospitalaria y en la Federación Española de Enfermedades Raras.
También, en un momento de arrojo, inicié el Grado de Educación Social en la UNED. Tras varios años cursando asignaturas sueltas lo abandoné. Sin entrar más a fondo en la cuestión, creo que esta Universidad necesita replantearse muy profundamente sus métodos. Convierten el proceso educativo en una carrera de obstáculos difíciles de sortear.

En mi cuarto año de carrera hice un curso con ZEMOS98 sobre Nuevos Medios Audiovisuales. De repente me encontré con un grupo de gente que venía trabajando y pensando sobre educación, cultura, medios audiovisuales y ciudadanía. Fue todo un flechazo. 💘 El curso siguiente estuve haciendo prácticas con ellos y al acabarlas me incorporé como coordinador de un programa educativo sobre alfabetización mediática de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, <comunicacción>. En estos cuatro años he seguido desarrollando la coordinación del programa, desarrollando materiales didácticos, asesorando al profesorado participante, diseñando e implementando sesiones de formación y evaluación conjunta. Me he encontrado con muchos y muchas docentes enamoradas de su profesión que llevan loqueseesperadeellas mucho más allá y trabajan en sus aulas de una forma increíble.

También he tenido la suerte de encontrarme con el mundo de la Educación para el Desarrollo gracias al contacto con diferentes ONGD’s. Eso también ha sido un flechazo. Gracias a que pude asistir -representando a ZEMOS98- a un Congreso del Instituto HEGOA para dinamizar un grupo de trabajo sobre comunicación para el cambio social me encontré con la Fundación APY y un grupo de docentes de la provincia de Sevilla que estaban desarrollando un programa sobre cómo incorporar la EpD en las aulas. Sin perder de vista la comunicación como elemento para que el alumnado logre contar sus historias y ser motores de cambio en su entorno próximo.

De este encuentro salieron varias colaboraciones de las que me gustaría destacar Agualandia, un proceso desarrollado en cinco centros educativos de Andalucía en los que trabajamos sobre la privatización de bienes comunes y su impacto en los Derechos Humanos. De la misma manera me incorporé a otros procesos abiertos en la Fundación en los que pude trabajar con dos IES de la provincia de Sevilla y un CEIP situado en la capital.

He rondado toda mi vida alrededor del ámbito educativo sin pertenecer a él -al menos desde una estructura formal-. He defendido en diferentes foros la importancia de que desde fuera del sistema se haga educación y haya conexiones con otros espacios, colectivos y lugares en los que se está pensando cómo mejorarla. Y lo seguiré haciendo.

Sin embargo

La precariedad llama a la puerta. Trabajar desde esos lugares te da oportunidades de cambiar de proyecto, innovar, viajar, conocer diferentes escuelas y formas de hacer. Esto es genial. Trabajar por proyectos de corta duración, a menudo dependientes de la Administración Pública y sin una seguridad de continuidad en el tiempo… no m o l a nada. Nada. Trabajar así te obliga a estar a la vez en procesos de diseño, implementación y evaluación de proyectos muy diferentes. No tener tiempo y espacio para pensar las prácticas que estás desarrollando. Acumular muchas actuaciones al mismo tiempo para lograr llegar a fin de mes. Tener siempre miedo de que no aprueben un nuevo proyecto y no saber dónde ubicarte. Vivir en una inseguridad permanente.

Sí, ya lo sé

Cualquier profe que trabaje en la pública me dirá que las cosas dentro no están mucho mejor… que es casi una acción heroica llegar a ser interino, que luego me esperarán años de ir de aquí para allá, que cada dos años me tocará examinarme hasta que logre sacar una plaza. Y sí, ya sé que esto no es un camino de rosas. Lo sé. Entre otras cosas porque me había prometido a mí mismo durante muchos años que no iba a tomarlo.

Ahora me como mis palabras. Y me las como tras pensar en que quiero hacer Educación, quiero trabajar día a día con el alumnado en aula e iniciar procesos de larga duración con ellas y con ellos. Empiezo el MAES con el convencimiento y las ganas de abrir una nueva trayectoria. En estos últimos meses me he dedicado a examinar concienzudamente cómo está estructurado el Máster en las Universidades que tengo cerca de mi lugar de residencia -Sevilla, Pablo de Olavide, Cádiz y Huelva- y de la incredulidad / indignación de cómo está estructurada una formación que a priori parece mal pensada he decidido a abrir este espacio. Abro este blog para contar cómo va el MAES desde dentro. Todo un ejercicio de relatar un proceso educativo para ponerlo en común.

2 comentarios en “Declaración de intenciones

  1. Excelente iniciativa, si el mundo de la educación te emociona es oportuno el camino que has seguido. Me encantará conocer desde tu opinión qué se hace en ese Máster porque lo que me ha llegado por otras fuentes no tiene buenas perspectiva. Ya sabes que es mi tema y que también me apasiona, cuenta con toda mi ayuda y charlas cuando tengas disponible. Un abrazo, Pablo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *